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Cuando
éramos pequeños nunca estuvimos tan cerca de Batman y Robin que cuando los
vimos por primera vez en el legendario View-master.
Este sistema
permitía, como en algunos cines de la época, ver en tres dimensiones
mediante una forma de fotografía en stereo que eran presentadas en un disco
de cartón para ser introducido en este aparato que lucia como un larga
vistas futurístico.
Para esta ocasión se
tomaron los capítulos "19 The Perfect Crime" / " 20 Better Luck Next Time", que
eran los de la primera aparición de Catwoman en la serie, el sobre traía una
carátula con una dramática foto de Batman y Robin a todo color y los tres
discos, de siete fotos dobles cada uno, estaban acompañados por un pequeño
libro con muy buenas ilustraciones en blanco y negro que explicaba el
desarrollo de la acción con este impactante relato:
EL
CRIMEN PERFECTO
CON LA VILLANA ESPECIAL
JULIE
NEWMAR................................................................LA
MUJER GATO
Medianoche en el Museo
de Arte de Gotham... en un lúgubre pasillo, se exhibe la dorada estatua de
un gato en una vitrina... un guardia del Museo oye un maullido, empuña su
arma: "¿Quién va?"... un látigo arranca el arma de su mano... una figura
vestida de gato salta, el guardia cae, inconsciente... la silueta huye con
la estatuilla...
A la mañana siguiente,
en la Mansión Wayne, el teléfono interrumpe a Bruce y Dick su partida de
ajedrez tri-dimensional: "Sospechamos de la Mujer Gato", le dice a Bruce
el Comisionado Gordon... "Era una de las estatuillas de oro del
multimillonario Mark Andrews".
Bruce cuelga. "¡A los Batipostes!", le dice a Dick. Ambos se deslizan hacia su Baticueva secreta,
debajo de la casa...
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DISCO A |
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El Batimovil frenó
frente al Cuartel de Policía, y Batman y Robin salieron de un brinco.
Cuando entraron, Gordon discutía el caso con el Jefe O´ Hara.
"¡Creemos que la Mujer
Gato atacará otra vez!", decía Gordon. "Andrews tiene dos de esos gatos.
El otro lo tiene prestado al Museo de Gotham hasta esta noche."
"Y si lo va a robar,
lo hará esta noche", exclamó Robin.
"¡Correcto!",
dijo Batman. "¡Vamos, Robin!" |
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El modesto depósito de
pieles se encontraba en un callejoncito de la ciudad. Pero por
adentro... ¡Que oficina tan extraña! Decorado femenino. Un fino
escritorio; un teléfono en forma de gato. Sobre el escritorio, dos
pedestales de oro... uno con la estatuilla del gato, robada la noche
anterior; el otro, vacío, esperando a su compañera. Detrás del
escritorio, una hermosa mujer, alta y delgada, en un ajustado traje de
gato: malla negra, botas, guantes largos con garras. Hablaba con dos
hombres en camisas de tigre.
"¿Leo, conseguiste los
libros?"
"Si, Mujer Gato",
dijo el más alto. Trajo una caja de libros y los depositó sobre el
escritorio.
"Me
robaré el otro gato y me desharé de Batman y Robin de una manotada",
murmuró ella felinamente. Los hombres se fueron. Ella ojeo uno de los
libros, encontró la página, y comparó el gato con una foto. Sonrió... |
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El Batimovil entró a la
Baticueva, donde Alfred, el fiel Valet de Batman trabajaba afanosamente.
"Por favor ayuda a
Robin con el canal atómico, Alfred", dijo Batman. Mientras ellos
enchufaban el cableen el reactor, Batman mezcló unos químicos. "Alfred,
conecta una lata presurizada a este tubo, por favor".
"Como verás,
Alfred", explica Robin, "le estamos preparando una trampa a la Mujer
Gato, en caso deque pretenda llevarse la segunda estatua esta noche. Una
vez que hayamos impregnado cualquier objeto con este vapor radiactivo,
podemos detectarlo con el Batímetro. La encontraremos a ella y a la
estatua".
Minutos mas tarde,
el Batimovil se acercaba al Museo de Arte de Gotham.
Nuestros héroes
compraron sus entradas. Mientras entraban, el portero tomó un teléfono
portátil, dijo suavemente: "Ya están aquí, Mujer Gato".
¡El portero era
su compinche! |
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Era de noche, y la
exposición estaba cerrada. Batman y Robin estaban solos en el oscuro
Salón de Cultura. En una alcoba, rodeado de sarcófagos ceremoniales
Mayas, había un pedestal con la segunda estatuilla de Mark Andrews.
Batman roció la
estatua. "Bueno, listo". Miró su reloj. "Es hora de revisar las salidas.
Vuelvo en tres minutos y veinte segundos". Se alejó rápidamente.
Detrás de Robin,
unos de los sarcófago se abría lenta... muy lentamente... |
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... y la Mujer
Gato salió de el silenciosamente. De pronto se abalanzo. "¡Por todos los
gatos!" exclamó Robin . Su guante con garras le razguñó el brazo. El se
sintió débil y se cayó al piso, mientras llamaba en su comunicador:
"Batman, ¡ayúdame!".
En un pasillo distante,
Batman oyó el llamado, y corrió velozmente. Encontró a la Mujer Gato
acariciando al gato oro... pero, ¿y Robin?.
"¿Qué
manera es esa de saludar a una vieja amiga?", dijo, burlona, la Mujer
Gato. "Edúquenlo un poco, muchachos".
Sus secuaces, Leo
y Félix, entraron arrogantemente. "Tú aguántalo, Leo, que yo le pego". |
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¡ZAP! Batman los hizo
papilla con sus poderosos puños. ¡PAU! Tiró a Leo contra un sarcófago...
se abrió la tapa... y Robin, desmayado, cayó al suelo.
"¡Vámonos de aquí,
gatitos!", dijo la Mujer Gato, y los tres criminales huyeron con la
estatua dorada, mientras Batman se arrodillaba a ayudar a su joven
compañero...
Mas tarde, en su
escritorio, la Mujer Gato colocó los dos gatos dorados, los cubrió con
papel, y calcó su silueta... |
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De regreso en la
Baticueva, Batman le dio a Robin un Antídoto Universal. El joven
despertó.
"Calma, Robin", dijo Batman. "Te endrogaron con Gatolina, pero ya estás
bien".
Cuando subían otra
vez al Batimovil, Robin preguntó: "¿Se llevaron la estatua?".
"Sí, ¡tal como lo
planeamos!" La pantalla del Barómetro emitía señales. "¡Lo único que
tenemos que hacer, es seguir su honda, y estaremos en su pista!".
¡Batman... te
estas metiendo en una trampa! |
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DISCO B |
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Las hondas los
condujeron a la tienda de pieles. Entraron con la ayuda de Batirayo, y
oyeron el cerrojo de una puerta a sus espaldas. ¡Atrapados! La
voz de la Mujer Gato los sorprendió por un altavoz escondido: "¿Buenas
noches, Batman y Robin. ¡Les he programado una velada deliciosa!" Y
empezó la acción... Las paredes se cuajaron de afiladas lanzas... y
empezaron a cerrarse sobre ellos. "¡Por todos los pinchos!", dijo
Robin. Pero Batman notó que las lanzas se doblaban. ¡De goma! "¡Ja, ja,
ja!", reía la mujer gato.
Se abrió un panel; una
mano lanzó una bomba. ¡POP! Soltó, un poco de humo, pero no explotó. Y
salió una banderita que decía: "Miau".
"No
me negaras que se están divirtiendo, Batman", dijo ella. ·"Y ahora,
despídete de Robin".
Un tubo transparente
descendió sobre Robin y se lo tragó.
"¡Eres un diablo
felino!", gritó Batman |
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Y habló otra vez por el
micrófono: "Batman, ¿eres apostador?". "Nunca juego", respondió.
"Esta
vez tendrás que hacerlo. Tienes dos puertas frente a ti. Yo me pararé
detrás de una de ellas. La otra esconderá un tigre feroz. Cual escoges,
¿la dama o el tigre?"
Titubeó, y... se
encamino hacía la puerta de la derecha... |
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La puerta se abrió,
y... ¡catástrofe!. Un enorme tigre se lanzó sobre el Vengador de Gotham
City.
¡Escogiste mal, Batman!
¿Volverá Batman a
ver vivo a Robin?
¿Volverá Robin a ver
vivo a Batman?
¿Podrá nuestro
dúo eludir las garras de la cruel Mujer Gato? |
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¡El feroz tigre
come-Batman atacó! Batman, con sus Batirápidos reflejos, lo esquivó...
buscó a tientas sus Batigarras en su Baticinturón, y se las puso...
corrió hacia la pared y la escaló. ¡Se aferró a su superficie y
permaneció allí, a varios metros del suelo! Sus Bativentosas y sus
Batigarras lo sostenían, mientras el tigre trataba en vano de
alcanzarlo.
Luego, usando sus
conocimientos de audio-ingeniería, Batman invirtió la polaridad de su
comunicador, y aumentó el volumen unas 20.000 veces. La habitación
resonó con un rugido ensordecedor. El tigre, asustado, se refugió en un
rincón. Batman se tiró al suelo, abrió la puerta, y escapó por el
pasillo. Seguro de estar a salvo, estampó en la pared el luminoso signo
del Murciélago. |
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¡Mientras, en el sótano
de la Mujer Gato, Robin se veía colgado sobre una manada de hambrientos
tigres! En el extremo opuesto de la tabla sobre la que se encontraba
Robin, un cilindro lleno de arena balanceaba su peso con exactitud. ¡Un
movimiento en falso lo mataría!
"¿No sientes curiosidad
por este sistema para alimentar a mis tigres?", preguntó la Mujer Gato.
"Siempre me ha
interesado el estudio de las mentes criminales", respondió
"Mis mascotas son
bestias educadas, y comen a su debida hora. ¡Cuando salga la arena
suficiente, tendrán su comida!", explicó la Mujer Gato.
"Que malvada eres",
dijo Robin. "No debes hacerlos esperar. Tu responsabilidad es
alimentarlos bien".
Sin hablar, ella
se acercó al cilindro, y le quitó la tapa. La arena empezó a fluir... |
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Todavía en el pasillo,
Batman buscaba la manera de salir de aquella catacumba. Volvió a
encontrarse con su Batisigno.
Y ahora qué, Gran
Cruzado ¿Estás perdido?
Volvió a recorrer el
pasillo, pero pronto volvió a ver el Batisigno.
¡Qué perdida de
tiempo!¡Hay una sola salida! Se volvió, y corrió hacia su izquierda. |
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Ante las burlas de sus
verdugos, Robin se balanceaba sobre la cueva. Cada grano de arena
parecía señalar su fin. Batman... ¿dónde estás? Abajo, los tigres rugían
por su cena. ¡Resbaló un poquito! Las bestias se paseaban, nerviosas.
Resbala otra vez. ¡Que agonía! ¿Se llevarán las arenas del tiempo a
nuestro héroe? ¡En una ventanilla a unos metros de donde esto
sucedía, apareció la cara de Batman... justo a tiempo, como de
costumbre! Sabía lo que hacía. Frunció el seño. Los hombres de la Mujer
Gato no notaron que la ventanilla se abría sobre ellos... muy
silenciosamente... |
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DISCO
C |
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Batman introdujo su
brazo por el hueco. Lanzó su Batigancho... seguido por su Baticuerda,
que se enroscó en una columna. Como un rayo, Batman se balanceó en la
cuerda... ¡tomó en sus brazos a Robin, y lo depositó, a salvo, sobre el
suelo! Los
verdugos no lo creían. Pero pronto se recuperaron. "Encárgate de
Batman", gritó Leo. "¡Yo voy con por Robin!". |
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¡PAM! ¡PUM! Se armo una
desordenada pelea. ¡PAF! Robin por fin dominó a Félix. ¡ZAS!, mientras
Batman ¡TAN! Lanzó a Leo por el piso.
"Atalos, Robin", dijo
Batman... ¡pero Leo que había fingido su desmayo, se arrastró por el
suelo, y huyó!...
"¡Se nos vá!" dijo
Batman. ?Pero bueno, vamos a explorar este nido. Tal vez encontremos a
la Mujer Gato?.
La dama felina
también había huído. Pero las estatuillas descansaban, imperturbables,
sobre el escritorio. |
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De regreso a la
Baticueva, pusieron ambos gatos sobre la mesa y los estudiaron
cuidadosamente. "¿Ves esas extrañas marcas sobre sus espaldas, Robin?",
preguntó Batman.
"¡Santa
Geografía!" exclamó Robin. "¡Parece un mapa!"
"Según la leyenda,
estos gatos eran parte del tesoro del pirata, el Capitán Manx", dijo
Batman. "Y el resto de su botín jamás fue encontrado". Tomó un libro de
su biblioteca, "La Historia de la Ciudad de Gotham".
"¡Lo encontré!" dijo
mas tarde, señalando un mapa en el libro. "¡Las mismas marcas que se ven
cuando se juntan ambos gatos, Juntos, forman el mapa que nos llevará al
tesoro del Capitán Manx!"
Cerca del océano, la
Mujer Gato alumbraba con su linterna mientras Leo excavaba. ¡Su pala
encontró un vacío!...¡una cueva subterránea!
"¡Por fin!" exclamó
la Mujer Gato. "¡El tesoro perdido del Capitán Manx! ¡Soy rica! ¡Llena
la bolsa, Leo!"
El Batimovil
aceleraba por un oscuro caminito...
Leo llenó la bolsa
de joyas. "¿Cuánto será mi parte, Mujer Gato?"
"¡Esto!", le gritó,
dándole en la cabeza con su pesada linterna. El cayó como un tronco
gigante.
"¿Por qué hiciste
eso?", murmuró mientras perdía el conocimiento.
"Jamás sería
suficiente para los dos", dijo la Mujer Gato. Cargó la bolsa al hombro,
y se encaminó hacia la salida... pero en ese momento, la voz de Batman
resonó como un látigo:
"¡No te muevas,
Mujer Gato!" |
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El Valiente Dúo impedía
su salida. ¡La Mujer Gato se volvió hacia el interior de la cueva, con
los Cazadores Enmascarados persiguiéndola! |
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Se
desató una loca carrera por los lúgubres túneles. De pronto, la Mujer
Gato gritó horrorizada. Frente a ella, el piso de la caverna se hundió,
creando un precipicio de varios metros de ancho. ¿Podría saltarlo?
"¡No lo hagas, Mujer Gato!" le dijo Batman. "¡Con esa carga que llevas,
no llegaras al otro lado!".
"¿Quieres apostar?", le respondió desafiante.
Saltó ...¡Y erró! Se aguantó precariamente con una mano, mientras
sostenía la bolsa en la otra.
Batman desenrolló su Baticuerda. "¡Mujer Gato, suelta la bolsa para que
puedas agarrarte de esta cuerda!". |
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¡Pero su avaricia pudo más que su temor! "¡No puedo!...¡No puedo!"
Su
mano se soltó...y con un grito de terror, se precipitó al vacío. Unos
suspiros mas tarde, oyeron el impacto de su caída.
"¡Mujer Gato!" llamó Robin. "¿Puedes oírme?"
"¡Mujer Gato!" le respondió el eco, "¿Puedes oírme?"
" La codicia es
una emoción muy peligrosa" dijo Batman, enrollando su Baticuerda.
"Vamos, Robin; hemos terminado". |
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A
la mañana siguiente, en el estudio de Bruce en la masión Wayne, Bruce y
Dick resumieron su partida de ajedrez tri-dimensional. Alfred observaba
interesado, mientras Bruce movía su Reina y decía: "¡La Reina toma al
rey, y...jaquemate!"
Pero los pensamientos de Dick estaban por otros lados.
"¡Bruce, crees que esté viva todavía?"
"Lo dudo,
pero...se supone que los gatos tienen siete vidas, Dick. Quien sabe". |
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